El Zamora CF visitó al Cacereño en una tarde marcada por la lluvia y por el homenaje inicial, con minuto de silencio y música de fondo, a Robe Iniesta. En lo deportivo, el partido llegaba con dinámicas opuestas: los locales en plena crisis, y los visitantes con confianza tras encadenar varias jornadas sin perder.
El Cacereño salió intenso, empujado por su afición, pero el Zamora fue ganando terreno y castigó pronto a balón parado: tras una falta provocada por Javi Barrio, Carlos Ramos la estrelló en la barrera y en la segunda jugada Miki Codina aprovechó el error para abrir el marcador.
Ese 0-1 aumentó el nerviosismo local y el Zamora, sólido y mandón, buscó cerrar el encuentro antes del descanso, logrando el 0-2 con un Kike Márquez inspirado, que firmó su sexto gol del curso.
Tras el paso por vestuarios, el guion cambió: el Zamora bajó revoluciones y permitió que el Cacereño se creciera, dejando un partido más abierto pese a la ventaja.
Carlos Ramos tuvo que ser atendido por un golpe en la pierna y acabó sustituido, mientras ambos equipos movían el banquillo (Cano mantuvo de inicio el once y el Cacereño introdujo cambios para buscar reacción).
Los extremeños apretaron y rondaron el 1-2, pero el Zamora resistió con oficio, apagó los intentos locales y sostuvo el resultado hasta el final, incluso con el añadido.
El 0-2 no se movió: tres puntos de oro para el Zamora y otra derrota dolorosa en casa para un Cacereño que sigue sin encontrar salida a su mala racha.

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